Grandes desafíos del PNUD de América Latina y el Caribe en el área de Gobernabilidad democrática

(Bogotá, 10 de junio de 2009) Compartir las experiencias de Honduras, El Salvador y Guatemala en el campo de seguridad ciudadana, conocer qué está haciendo el PNUD en México para apoyar el proceso electoral en medio de los embates del narcotráfico, saber que Colombia ha hecho del trabajo con medios una de sus estrategias, entender las muchas potencialidades de proyectos regionales como la Escuela Virtual, SIGOB, PAPEP, BCPR, siglas que cobran vida a través de su apoyo al posicionamiento estratégico de las oficinas de país, es el espíritu compartido por los asistentes al Primer Encuentro de la Comunidad de Prácticas en Gobernabilidad Democrática del PNUD que se realiza en Bogotá.

Con la presentación de los principales proyectos de las oficinas de país, los desafíos y las lecciones aprendidas, en su segundo día de trabajo los asistentes a este Primer Encuentro conocieron los proyectos y experiencias nacionales, pero a la vez han podido identificar las oportunidades y los grandes desafíos que los profundos cambios en la región le imponen al trabajo en gobernabilidad democrática en América Latina y el Caribe.

Lecciones aprendidas
Entre las lecciones aprendidas por las oficinas y por los proyectos regionales hay mucho para resaltar. Un sólo vistazo arrojaría, por ejemplo, la acumulación de experiencia en asesoría política y estratégica (PAPEP); el reto de lograr que los temas de seguridad ciudadana no validen la discriminación (Costa Rica); el éxito de combinar la gestión de la información y el conocimiento con campañas de para la reducción de los homicidios (El Salvador); el creciente interés por ampliar los programas indígenas (Guatemala, Colombia, México); los logros en la creación de los Observatorio de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) y de violencia (Honduras); el trabajo en prevención de la violencia contra la mujer como un escenario compartido con el gobierno (Venezuela); la promoción del acceso equilibrado a la justicia con un énfasis en las mujeres (Nicaragua); promover el cumplimiento de los programas de gobierno a través del desarrollo de capacidades de gestión gubernamental en las altas esferas de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial en 14 países y 10 gobiernos locales (SIGOB); la validez de la neutralidad activa (PAPEP); o la gobernabilidad como una dimensión clave para la prevención de crisis (BCPR).

Partidos políticos
El componente partidos políticos tuvo un lugar destacado en el debate. Se trata de un trabajo que realizan casi todas las oficinas de país pero no sin compartir importantes interrogantes: ¿Cómo revalorizar la política? ¿Cómo revalidar la democracia y sus instituciones cuando la gente parece estar optando por medidas de fuerza pero que consideran más eficaces para su seguridad? ¿Cómo favorecer nuevos liderazgos que fortalezcan los partidos y no asuman la estrategia electoral de formar un "nuevo movimiento ciudadano"? ¿Cómo reconciliar los partidos políticos con la sociedad? ¿Cómo explicar que la política es tan importante que no puede quedar en manos solo de los políticos?

Naturalmente, temas como la sostenibilidad de los programas y la financiación de los proyectos también son desafíos centrales para las oficinas de país. En ese contexto otros fueron los interrogantes cuya respuesta quizá esté sólo en la práctica de cada país y en el aprovechamiento de las oportunidades binacionales, subregionales y regionales: ¿Está usando el PNUD viejos métodos para nuevas épocas? ¿Cómo hacer sostenibles nuestras iniciativas? ¿Qué estrategias desarrollar cuando los gobiernos disminuyen el margen de maniobra de la cooperación internacional? ¿Cómo hacer posible una mayor interacción entre Latinoamérica y el Caribe anglófono y francófono?

Un nuevo abanico de oportunidades
De este modo, el Primer Encuentro de la Comunidad de Práctica del PNUD en Gobernabilidad Democrática en América Latina y el Caribe da cuenta de la magnitud del camino avanzado, en muchos casos en forma compartida -como lo han venido logrando las oficinas de Centroamérica en temas como el de la seguridad ciudadana-, pero a la vez, de las dificultades y oportunidades que ofrece una realidad regional que ha cambiado notablemente en los últimos años y que se enfrenta a la crisis económica global.

Por ello sin duda fue un importante el llamado de atención de Myriam Méndez-Montalvo (BDP) al preguntarse en voz alta cómo y cuándo lograría el PNUD de América Latina y el Caribe construir su propio relato de la gobernabilidad democrática. Un relato y una acción, compartieron los asistentes, que garantice el valor agregado, el sello PNUD, sus valores y paradigmas en gobernabilidad democrática. En ese contexto la comunidad de prácticas, los esfuerzos binacionales y subregionales, así como el aprovechamiento estratégico de los programas regionales, son sin duda una gran oportunidad.

En horas de la tarde, los asistentes sostuvieron en la Cancillería colombiana un encuentro con el llamado G-24, foro internacional de consulta y facilitación que busca contribuir a la construcción de paz en Colombia. Participan el gobierno colombiano, representantes de la sociedad civil y la cooperación internacional.